Hace bastantes años alguien me preguntó si había firmado un pacto con el diablo. Sentía una inmensa curiosidad por saber porqué aparentaba ser mucho más joven. Ayer, curiosamente, una buena amiga me hizo la misma pregunta. Me resultó gracioso, puesto que nunca he hecho nada para parecer más jóven de lo que soy.
La edad es la que es.
Los años pasan... afortunadamente.
Pero si que es cierto que el simple hecho de sentirme viva por dentro, ilusionada, con proyectos, feliz y tranquila, hacen que exteriormente también se refleje.
Con el tiempo he ido recuperando mi alegría, mi positivismo, el brillo de mis ojos y eso es lo que hace que me sienta jovial.
No hay ningún pacto con el diablo.
Simplemente he vuelto a ser yo.
Y esa es la única realidad, la única verdad.

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