viernes, 17 de febrero de 2017

Deseos que se cumplen

Recuerdo que cuando era niña me encantaba buscar dientes de león, siempre que salía a pasear. Los cogía con cuidado, pensaba un deseo y soplaba. Ahora, muchos años después, no se si esos deseos se llegaron a cumplir. Quiero pensar que sí, porque todavía sigo aquí; y tengo todo lo que podría desear. 
Hace unas semanas me leí un libro en el que el autor dice que es muy importante inspirar, tomar aire, pedir un deseo y soplar. Soplar hasta que te quedas sin aire. Y, es así como los deseos se cumplen. 
Lo que hacía de niña, lo sigo haciendo ahora. Cada día, me permito unos minutos para inspirar con fuerza y llenar mis pulmones de aire. Para luego mientras cierro los ojos, pedir un deseo. Y por último, soplo, dejo que el aire salga al exterior y lleve consigo ese deseo a dónde quiera que van los deseos por cumplir. 
Ahora y a pesar de que ya han pasado unos cuantos años desde que buscaba esos dientes de león, le permito a mi niña interior que pida sus deseos. 
Porque todavía pienso que si de verdad deseas algo con el corazón, esos deseos, se cumplen. 

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