Uno de los rasgos más destacados de mi forma de ser es el que soy una mujer ordenada. En algunos casos, diría yo, que he llegado a ser de forma exagerada. Mi horóscopo es virgo, y creo que es una de las características de este signo del zodiaco. Además, al igual que mi carácter hay una parte muy importante que me viene de serie. Me lo han aportado las mujeres de mi familia. Y por último, hay otra parte que se la debo a mi formación científica. En estos casos, ser capaz de mantener un orden a la hora de trabajar, es fundamental, si lo que buscas es obtener resultados. Hace ya muchos años, que empecé a trabajar en el mundo del reciclaje, decidí darle un giro a mi carrera profesional, buscando en el mundo de los residuos, un camino que seguir y en el que me pudiera sentir realizada. Cayó en mis manos, un libro titulado "Un tesoro en mi basura", y este hecho, junto con otros más, fueron piezas fundamentales a la hora de que mi orden personal, fuera adquiriendo un maravilloso toque de desorden.
Un muy buen amigo mío, me dijo que "con el paso del tiempo todo se redondea" y es cierto. A medida que han ido pasando los años, mi pasión por el orden, se ha ido redondeando y me permito extraordinarias licencias dejando que el desorden entre en mi vida. He dejado de querer tenerlo todo planificado. No es necesario tener un plan A, B, C, D... y todas las 24 restantes letras del abecedario, por si la primera falla. Le permito a mi hijo que su zona de juegos, no esté cada día perfectamente recogida (tal vez, esto me convierta en una mala madre; por no ser cartesiana, pero al fin y al cabo es nuestro espacio, el suyo y el mío).
He aprendido a reconocer mi caos, mi desorden. Permito que de vez en cuando se adueñe de mi día, y simplemente dejo que las cosas fluyan. Verdaderamente, he aprendido a amar mi caos. Mi desorden, ordenado. Mi orden, desordenado.
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