Corazón. Bihotza...
El motor fundamental de nuestra vida, de nuestra existencia. Ese, sin el cual no estaríamos vivos. Ese sin el cual no sentiríamos; y no nos diferenciaríamos de los organismos inertes. Ese al que tan apenas escuchamos. Al que tan siquiera hacemos caso, por miedo, en muchas ocasiones. Por protegernos, para no sufrir, para no volver a pasarlo mal después de un desengaño, de una mala experiencia, por sentirnos segur@s ante una situación que no nos hace felices.
Es normal, tod@s intentamos protegernos y no pasarlo mal. No estamos preparados para afrontar pérdidas, ni tan siquiera para asumir riesgos. No nos preparan para eso.
Pero, afortunadamente...la vida es eso. La vida es un constante juego.
No pretendo que este texto tenga un toque pesimista. Todo lo contrario. Me considero una persona optimista y con las ideas muy claras. No tengo miedo a lo que me depara el día a día. He aprendido a afrontar mis temas y buscar mis propias soluciones. He aprendido a simplificar mi existencia y a dejar de lado compromisos sin sentido. He aprendido a ser yo. Y a aceptar que habrá a quienes les gustará como soy y lo que hago y a quienes no. Simplemente he decidido ser yo y hacer lo que mi corazón me dice.
Escucho a mi corazón.
Entzun nire bihotzean dut.

No hay comentarios:
Publicar un comentario