viernes, 3 de febrero de 2017

El dolor más sincero

El dolor más sincero se vive a solas. Esta frase la he encontrado mientras esta tarde estaba sumergida en la lectura del libro que me tiene completamente absorta estos días. Al leerla, se me han removido miles de recuerdos, miles de sentimientos que estaban, que están grabados a fuego en mi corazón. Hace un rato he sido consciente de esta sensación. Hace unos minutos he vuelto a sentir este dolor. Desde lo más profundo de mi ser han empezado a brotar las lágrimas más sinceras; las lágrimas más amargas que me podía imaginar. Durante muchos meses lloré lo que no estaba escrito. Durante semanas, permití que  el dolor, la rabia, la impotencia se apoderaran de mí. Procuraba hacerlo mientras estaba sola; pero en muchas otras ocasiones, lo hacía con gente delante. No podía evitarlo. Esta amargura brotaba de mí con tanta fuerza que era imposible pararla. No era capaz de controlarla. 
El hallazgo de esta frase, ha sido un verdadero regalo, puesto que hoy, he vuelto a sentir este dolor. Hoy, he vuelto a sentir como el dolor más sincero se vive en soledad. No puedo explicar como, pero al rato de haberla leído, y de con cierto egoísmo, haberla hecho mía, mis ojos se han vuelto a llenar de lágrimas. He permitido que ese sentimiento me inundara. He conseguido hacerlo mío, sentirlo. He dejado que me invadiera, que recorriera todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo. 
Hoy, he sido capaz de convertir ese amargo dolor en algo positivo. Al dejar que fluyeran esas lágrimas, me recordaba a mí misma que a pesar de ser fuerte, no hay nada de malo en permitirte flaquear y venirte abajo en algún momento de tu existencia. 
He sentido el dolor, la amargura, la pena...Me he vaciado de todo eso que llevaba tiempo sintiendo dentro de mí, y que, sin saber muy bien porqué, no me otorgaba la licencia de hacerlo, no me daba permiso para llevarlo a cabo. Ha sido el hallazgo de esta frase lo que me lo ha permitido. Realmente, el dolor más sincero se vive en soledad. 
Hoy, en la penumbra de mi sala, en el silencio más profundo, en la soledad más mía, he comprobado que esa afirmación es realmente cierta. 

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