sábado, 7 de enero de 2017

Tarde de invierno

Tarde de invierno.Tarde fría. He salido a caminar porque necesitaba sentir el frío en mi cara, en mis manos. Necesitaba ver como la luz del día se iba apagando poco a poco y dejaba paso a la luna y las estrellas, que poco a poco iban apareciendo en el cielo. Necesitaba inspirar con fuerza. Necesitaba que el frío se colara en mi corazón. Pero, paradojas de la vida, no ha sido el frío de la tarde el que me ha dado una fuerte sacudida. En realidad, bastan con las reacciones de algunas personas, para que sientas como puñales que se clavan muy, muy dentro de tí. Las reacciones de cada un@ son personales, y se deben a determinadas vivencias, a las inseguridades, a los miedos de cada un@. Afortunadamente, ahora soy capaz de analizar estas reacciones, y consigo que me influyan lo menos posible.
Porque mi corazón, por mucho que lo intente, que lo intenten... nunca será de hielo. 

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