martes, 10 de enero de 2017

Pensamientos



Ayer fue un día en el que tuve tiempo de leer, escribir alguna idea, pensar y reflexionar, observar y analizar situaciones y personas... 
Ayer pasé el día en un hospital y me dí cuenta de que es uno de los sitios en los que diario conviven situaciones antónimas, aunque complementarias, de la forma más natural posible. Observé, como la tristeza comparte espacio con la alegría; las lágrimas con las risas; el dolor con la felicidad; la enfermedad con la curación...
Una de las cosas buenas que tienen esos agotadores días de hospital, es que el tiempo pasa despacio y si consigues aislarte del agobio, de tus nervios y de los de aquell@s que te rodean, puedes sacar provecho de esas horas. Te da tiempo para revisar bastantes aspectos de tu día a día. Tienes tiempo de reflexionar sobre los objetivos que te has planteado en esta etapa de tu vida. Tienes tiempo hasta de sorprenderte sonriendo cuando algunos pensamientos aparecen en tu mente, mientras re-lees uno de tus libros favoritos. Marcas frases, recoges ideas... todo eso a lo largo de ese agotador día. 
Y luego, cuando estás en la soledad de tu habitación, te permites el lujo de sonreir, cerrar los ojos y dejarte llevar acabando esas historias que a lo largo del día se han quedado en puntos suspensivos. 


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