Hoy, he dedicado mi tarde para revisar algunos de los libros que he ido leyendo a lo largo de estos últimos años. Necesitaba poner en orden un par de ideas ya que estoy en un momento de toma de decisiones. Decisiones que ocasionarán un nuevo giro en mi vida. Soy una mujer acostumbrada a este tipo de momentos. Soy una mujer sin miedo a los cambios. Pero, suelo tomarme mi tiempo para reflexionar y ser capaz de clarificar mi mente antes de decantar la balanza hacia uno de los lados. Llevo desde hace unos días, sumida en una profunda reflexión, ya que el momento lo requiere. No es algo tan sencillo como elegir el color de un vestido, de unos pendientes, o de un bolso.
Pues bien, esta tarde, releyendo entre mis libros; buscando reflexiones, notas, que me ayudaran a poner en orden mis ideas, me he vuelto a encontrar con la siguiente frase: la confianza es como un puente de cristal, frágil y transparente. Y lo cierto es que me ha dado mucho que pensar. La confianza es un bien muy preciado, lleva mucho tiempo construirla. Pero, en ocasiones, puede quedar destruida y desaparecer en tan solo unos segundos. Actitudes interesadas y egoistas de determinadas personas pueden acabar con ella. Y lo cierto, es que cuando desaparece, algo se rompe dentro de nosotr@s. Cuando esto ocurre, es cuando nos damos cuenta del valor que tiene nuestro entorno, del valor que tienen las personas de las que nos hemos ido rodeando a lo largo de nuestra vida. Una simple mentira, pone en duda mil verdades. Y puede hacer que nos cuestionemos muchas cosas: vivencias, sentimientos... Este momento no es sencillo, es algo duro, puesto que requiere de mucha capacidad para procesarlo. Pero como todo en esta vida, hay que ser capaz de superarlo.
El reencuentro de esta frase ha sido inesperado, pero ha sido fructífero puesto que me ha reafirmado en lo que ya sabía. Y por supuesto, me ha ayudado a clarificar la mente para la toma de la decisión adecuada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario