viernes, 24 de marzo de 2017

Un nuevo amanecer

Cada nuevo amanecer nos trae oportunidades, siempre hay una nueva esperanza que ilumina los viejos problemas, la oportunidad de comenzar de nuevo. 
Hace un par de años cuando dejé uno de mis trabajos, envié un mensaje de despedida a un número determinado de personas y allí les decía que me sentía afortunada por tener un trabajo en el que podía ver salir el sol cada día. Ver como se levanta poco a poco desde el este de la isla y va tomando altura en el cielo. En ese momento, en la explanada de trabajo, el frío se siente en la piel. Es una sensación increíble de descenso térmico que dura unos instantes, unos minutos. Ese frío recorre tu cuerpo y hace que te sientas viv@. 
En otro de los sitios que tuve la suerte de trabajar; mejor dicho, tuve la fortuna de poder poner en marcha... tenía que subir a lo alto de una montaña cada día. Era una espectacular zona minera. Y el sol, al salir, en esos contados días sin nubes, se reflejaba en aquellas paredes graníticas. Tengo esa imagen grabada en mi memoria. 
Cada día, justo en ese momento mágico, al despertar, lo hago con una sonrisa, a pesar del sueño y de la pereza. A pesar de que hay días en los que me quedaría acurrucada entre las sábanas. Es justo en ese momento cuando deseo los buenos días en silencio; cuando voy activando mis neuronas; cuando me preparo para dejarme sorprender un día más; cuando me doy la oportunidad de comenzar de nuevo.  

2 comentarios: