Empiezo el día con sorpresas. Con momentos especiales, igual que lo acabé ayer. Con esas maravillosas coincidencias y casualidades que a veces sin saber porqué, ocurren.
Es primero de marzo. Esta mañana, bien temprano, he dejado que los primeros rayos de sol calentaran mi piel. Ese calor del sol de las primeras horas de la mañana ha sido el catalizador del día. Ha sido el elemento que ha permitido el inicio de una serie de reacciones en cadena. Reacciones mágicas. Sol, calor, brisa. Conversaciones interesantes.
Hoy, ha sido uno de esos días en los que todo fluye. No hace falta planificar, simplemente basta con dejarse llevar e ir improvisando. Uno de esos días en los que sientes que has dado un paso más en tu crecimiento personal, en tu proceso de transformación, como hacen las mariposas.
Hay personas verdaderamente mágicas; personas que te aportan energía positiva; personas con las que llevas recorriendo un largo camino; personas que te hacen entrega de sus conocimientos y de las que aprendes infinidad de cosas cada vez que tienes la oportunidad de compartir un rato con ellas. Siento que hoy, tengo tantas cosas sobre las que pensar y reflexionar, que realmente me cuesta concentrarme para escribir. Lo que si tengo claro es que la sensación que invade mi interior es de felicidad. Esa sin la cual, la vida carece de sentido.
La felicidad no es algo que venga prefabricado. Viene de tus propias acciones.
Dalai Lama
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