En casi todas las casas en las que he vivido había un sitio adecuado.
Adecuado para cada una de los recuerdos que me han ido acompañando a lo largo de mi vida. Pero también, un sitio para un objeto en particular. Un hueco para un piano. Un espacio concreto, determinado, adecuado. La pared perfecta.
La música me ha acompañado siempre. No concibo mi vida sin ella. Y por supuesto, mucho menos sin un piano. Y eso que no siempre suelo encontrar el tiempo necesario para disfrutarlo. Pero, desde hace bastante tiempo, siento que eso está cambiando.
Poco a poco, mis prioridades van reorganizándose, van adaptándose perfectamente a mi estado personal.
Existen los sitios adecuados, para cada objeto, para cada un@ de nosotr@s, para cada momento. Tan sólo es cuestión de tiempo, de paciencia, de saber esperar. Sí. Saber esperar. Ese concepto, que tan complicado nos resulta en ocasiones, pero que nos es muy necesario. Much@s de nosotr@s somos impacientes por naturaleza; otr@s, por el simple hecho de vivir en el momento actual, en el que todo es para hace dos días. Vivimos con prisas, con urgencias, con estrés. Pocas veces somos capaces de pararnos a pensar si realmente estamos donde queremos estar. Si somos quien realmente queremos ser.
Tod@s buscamos nuestro sitio. Tod@s buscamos el sitio adecuado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario