Una de las cosas que más me gusta de tí, es tu sonrisa. Soy una persona afortunada porque la tengo cada día. El brillo de tus ojos. La mirada pícara. La complicidad que tenemos. Con el paso del tiempo, he aprendido como hacerte sonreír. Cuando te enfadas, se como conseguir que dejes de estarlo. Tu ceño deja de estar fruncido y de repente tu mirada cambia. Poco a poco, una sonrisa se dibuja en ella. Y casi de inmediato, se traslada a tu boca. Es un instante mágico. Es un momento especial. Es algo entre tú y yo. Y todo esto sucede, en el momento en el que consigo hacerte sonreír.

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