viernes, 3 de marzo de 2017

En el fluir de las palabras

En algunas ocasiones resulta complicado ordenar todas las ideas que llegan a nuestra mente. Son muchas las cosas que ocurren en nuestro día a día. Demasiadas las presiones que tenemos en nuestra actividad diaria. Trabajo, hij@s, entorno cercano...Tantos frentes abiertos. Tantos puntos que atender, que llega un día en el que el cuerpo y la mente deciden que debes tomarte un descanso. Habitualmente todo son prisas, urgencias, todo nos lo piden para la semana pasada... y si encima la responsabilidad es una de tus características principales, eso lleva a que al final explotes. 
Cuando todo esto ocurre, es como si lleváramos una venda en los ojos, que no nos permite ver todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Y esto, desde mi punto de vista, es un error, ya que nos perdemos otros momentos que realmente merecen la pena. El trabajo es tan solo una herramienta, un instrumento que es necesario y útil en nuestra vida. Pero para nada lo es todo. Hay infinidad de cosas muchísimo más importantes. Son esas pequeñas cosas que nos proporcionan felicidad. Incluso en los días más complicados encontramos situaciones y personas que son capaces de arrancarnos una sonrisa; que hacen, que a pesar de todo, nuestro día tenga momentos para recordar, para que sonriamos al llegar a casa. Recuerdas esos momentos en los que la risa ha sido el detonante para empezar el día. Y ahora, en el lento fluir de las palabras, aparecen. Y lo hacen porqué están allí. Ya forman parte de tí. Probablemente se diluyan con el tiempo, pero hoy, han constituido una parte importante de tu día. Y lo cierto es que:


"Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas"


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