Esta noche, no he conseguido dormir, ni un solo minuto. Ha sido una de esas noches en las que por más que lo intentas, no consigues conciliar el sueño. Vueltas y más vueltas. No consigues parar tu cabeza, y además se le ha añadido un terrible dolor de garganta. Ese dolor, es tan grande que impide que duermas, que consigas ordenar tus ideas. Que te impide incluso, recopilar lo maravilloso que ha tenido tu día. Ese dolor, es tan grande que eres incapaz de encontrarle respuesta a lo que no es más que un malentendido, por un día de cansancio, de mucho trabajo, de muchas emociones y muchos sentimientos controlados.
Ahora, café en mano y con música de fondo intento activar mi cuerpo y dejar a un lado lo malo de esta noche. Voy a intentar ponerme en marcha y buscar un ápice de positivismo a este sábado de octubre. Sábado que se presenta como día de sofá, manta, películas, infusiones, miel...
Pero a este sábado le faltará algo. A este sábado le faltarás, tú.
Pero a este sábado le faltará algo. A este sábado le faltarás, tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario