Qué maravilla cuando alguien te regala una sonrisa.Una sonrisa verdadera.
Una sonrisa sincera.
Hace no mucho tiempo leí esta frase: "Regalar sonrisas no cuesta nada"
Y de repente... silencio.
A pesar de que estoy muerta de cansancio, me he puesto a rebuscar entre mis libros, y he encontrado las dedicatorias que me escribieron un@s compañer@s de trabajo muy especiales que tuve en mi etapa en Bilbao. Coincidió con la puesta en marcha de uno de los proyectos más importantes en los que he tenido la suerte de participar. Fue una etapa dura, complicada, por lo innovador del proyecto, por las horas y por la dedicación que la puesta en marcha de un proyecto de esta envergadura requiere. Pero, a la vez, motivante, increíblemente enriquecedora en lo personal y en lo profesional. Pero llegó el momento de dejarlo, de decir adiós. 
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