viernes, 20 de abril de 2018

Música en la niebla

Era una mañana de primavera. La música sonaba en la radio. Le acompañaba, mientras conducía en dirección a su destino. Como cada día, había visto el amanecer. Una inmensa bola de fuego, completamente redonda, iluminaba el cielo como un enorme foco. El día prometía ser interesante, cargado de sorpresas y sensaciones. 
El paisaje le era familiar, pero a pesar de eso, le seguía impresionando. El verde del campo, salpicado de intensos colores, bañado por el rocío de la mañana, había adoptado un carácter misterioso.  
El coche seguía la ruta sinuosa, por la que ella había decidido ir esa mañana. Poco a poco y mientras la música lo llenaba todo, un pensamiento inundó su mente. Una mirada y una sonrisa, aparecieron junto a ella. Todo era propicio. Se habían dado una serie de factores para que esto sucediera. 
De repente y casi sin darse cuenta, se vio rodeada por una densa niebla que todo lo envolvía. La luz del sol era incapaz de atravesarla. Pero, ahora ya era tarde, nada ni nadie conseguiría evitar ese momento mágico acaecido hacía un rato. 
Ella siguió su camino, ensimismada en sus pensamientos, disfrutando del paisaje que la rodeaba y acompañada de una presencia más que especial. Alguien, que como ella, sabe apreciar y disfrutar de esos breves pero intensos momentos. 

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