sábado, 7 de abril de 2018

El solitario vuelo de la mariposa

Era una mañana como otra cualquiera, no tenía nada de especial. O quizás, sí. 
De pronto una pregunta brota de sus labios.¿Las mariposas siempre vuelan solas?.
Su acompañante, sin apartar la vista de la carretera, le responde. Es una persona sabia, a pesar de su edad. Y siempre consigue sorprenderla con sus respuestas y comentarios. 
¿Porqué lo preguntas?, le dice. 
Porque llevo un tiempo observando mariposas volando en solitario, le responde ella.
En este momento, le explica que, a menudo, cuando va muy concentrada pensando en sus cosas; cuando está ensimismada en su pequeño mundo; de repente, como por arte de magia, una mariposa aparece ante ella. Y siempre vuela sola. 
Desconoce el comportamiento de estos seres vivos y su forma de relacionarse con la naturaleza. Sabe que son un claro ejemplo de metamorfosis, de capacidad de transformación. Para ella, las mariposas son unos seres vivos de increíble belleza y sensibilidad.  
Se sincera con su acompañante, confiándole que esa imagen le recuerda a ella, en esta etapa de su vida. Vuela sola, libre, sin miedos. A pesar de su aparente fragilidad, es un ser fuerte. Ha conseguido recuperar su verdadera esencia y ha sufrido una importante transformación. Le confía que cada vez que se repite esta imagen, una sonrisa aparece en su cara e ilumina su mirada. Es un momento verdaderamente mágico. 
Y es justo, en el preciso instante en que ella acaba de confiarle su secreto, cuando una mariposa solitaria, pasa volando por delante de ellos dos. Se miran, se sonríen y siguen su camino.

"En lo invisible se encuentra la simiente de todo lo visible"
(Javier Sierra, El fuego invisible)

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