En medio de la noche despertó por el ruido que hacían el viento y la lluvia al golpear con fuerza en su ventana. Daba la impresión de que el invierno estaba de vuelta, o más bien, se resistía a aceptar que su tiempo había terminado y ahora, debía de dejar paso a la alegre primavera. Mientras se encontraba en ese estado que existe entre el sueño y la realidad, numerosas ideas comenzaron a aparecer en su mente. Ideas inconexas, desordenadas... La oscuridad la envolvía. Acompañada de su inseparable y siempre fiel soledad, se sentía cómoda, tranquila, feliz.
A esas alturas de la madrugada era incapaz de poner en orden las ideas. Y de repente, una sonrisa y una frase... "En ocasiones es bueno dejar a la entropía como está". Por supuesto, no siempre se puede pretender que todo esté ordenado, ocupando su correspondiente lugar. El universo siempre tiende al estado de menor energía. Y eso se consigue, precisamente cuando la entropía tiene el máximo valor posible.
Me encantan esos momentos en los que la inspiración llega a tu mente, el mecanismo del proceso creativo se pone en funcionamiento y es imposible pararlo.
Nunca pensé, que un concepto básico y fundamental en la termodinámica, tendría tanto significado en mi vida años después y mucho menos que conseguiría arrancarme una sonrisa en medio de la oscuridad.

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