sábado, 16 de septiembre de 2017

Sabores de otoño

Tarde de sábado. A ratos llueve. A ratos sale el sol. A lo lejos, en la calle, se escucha el bullicio de la fiesta. El disfraz está preparado en la habitación. Todo listo, para un rato de diversión. 
Pero, de repente, la tranquilidad se adueña de mi interior.  Sentada en el sofá, tapada con una ligera manta, mi mente viaja a otros lugares, a otros momentos...
Sensaciones, vivencias, recuerdos, sentimientos...
Recuerdo conversaciones de hace no muchos días.
Lecciones transmitidas por personas que de forma enigmática aparecen junto a tí.
Almas que de una forma u otra están destinadas a encontrarse.
Trozos de un mismo cristal que coinciden en este plano.
La lluvia golpea en las ventanas.
Señal inequívoca de que el verano se despide y el otoño, poco a poco, va anunciando su llegada
Rutinas que se retoman.
Idas y venidas.
Reencuentros y despedidas.
Nuevos proyectos. 
Ilusión en las nuevas etapas que se aproximan.
Cambios de rumbo, giros y vueltas de la vida.
Felicidad, tranquilidad, melancolía... emociones.
Todo en su justa medida.
Todo a su debido tiempo.


" Y entonces ella le pidió a las estrellas, que lo único fugaz, fueran sus miedos". (Rocío Figueroa)







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