Hoy, el día ha comenzado de una interesante manera. Una misteriosa mujer se ha sentado a mi lado mientras desayunábamos con mi hijo en la terraza de un bar, en la calle. Procedía de uno de las zonas del mundo que más encanto y magnetismo tienen para mí. Siempre he dicho que hay dos sitios en el mundo, los cuales no puedo morirme sin ir a visitar, pero eso no viene a cuento, en este momento.
A medida que tomaba mi desayuno, escuchaba la conversación que mantenía con otra señora mayor. Pero algo en mi interior, me decía que realmente estaba hablando conmigo. Y, efectivamente así ha sido. De repente, un escalofrío ha recorrido mi cuerpo y nos hemos puesto a hablar. Una interesante conversación que parecía la continuación de otra mantenida hace no mucho con una de mis mejores amigas.
Son estos momentos casuales, causales, o como queramos llamarles (me resulta complicado darles una definición porque carezco de los conocimientos necesarios para hacerlo correctamente), los que me hacen creer en la energía de las personas. La fuerza, la sabiduría, la claridad de mente y de ideas de esta mujer, me han supuesto una clase inesperada, gratuita y verdaderamente interesante.
He estado pensando en esa conversación todo el día. Y horas más tarde, mientras caminaba en contacto con la naturaleza, su imagen ha venido a mi mente, un escalofrío ha recorrido mi espalda, mientras en mi reproductor de música sonaba "la chispa adecuada".

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