El tiempo pasa rápido. Las horas de la semana se van llenando: trabajo, familia, amig@s... compromisos, obligaciones y por supuesto momentos especiales con la gente que quieres. Resulta todo tan intenso que no me queda ni un segundo, ni tan siquiera, para pararme a escribir.
A lo largo de mi vida me he ido encontrando con personas maravillosas, las cuales, poco a poco, han ido formando a mi alrededor, una increíble red de amistad. Orígenes, procedencias, creencias, culturas... tod@s tan distint@s. Pero que con el paso de los años, hemos ido tejiendo unos lazos de amistad tan especiales que a pesar de los innumerables tropiezos que en algunas ocasiones nos ha ido poniendo la vida, no se han roto.
Este fin de semana ha estado repleto de energía positiva, de reencuentros, de aprendizajes a nivel personal, de verdaderas lecciones de fuerza y de vida. Ha sido tan intenso que una vez más, llego al final de mi semana, agotada, exhausta por todo lo vivido, por todo lo aprendido; y por supuesto me enfrento a una nueva semana, con la energía suficiente como para dejarme sorprender con cada amanecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario