domingo, 2 de abril de 2017

De petites tendresses

Cuando pones fin a lo que ha sido una intensa semana, llena de emociones, sentimientos, sensaciones, sorpresas...y te enfrentas al reto de la página en blanco, las ideas se arremolinan en tu mente. No resulta sencillo ponerlas en orden, porque han sido tantas cosas las vividas, las sentidas...
Podría escribir sobre lo bonito que está el campo en la isla en esta época del año, de lo impresionante que resulta el observar las distintas tonalidades de azul del mar, pero más que un blog de lo que es mi esencia, parecería un spot publicitario de material higiénico femenino. Y, lo cierto es que cuando decidí reanudar este espacio, no fue con intención publicitaria.
Como iba diciendo, después de una semana bastante intensa, llegó la recompensa. Un merecido fin de semana en uno de mis rincones favoritos. Disfrutando del sol, del mar, de la compañía de un buen libro, de buena música y de un buen cuaderno de notas. En esta etapa de mi vida, he aprendido a concederme lo que yo llamo mis pequeñas licencias. Y estas no son más que tiempo para mí. 
Voy descubriendo sitios con magia, sitios en los que me gusta estar, a los que necesito ir de vez en cuando para recargar las pilas. Realmente hay personas que tienen el don de hacer que te sientas en paz. Hay espacios que te transmiten tranquilidad y que te invitan a regresar.
Estos dos días han estado llenos de momentos mágicos, de esos que tanto me gustan, que consiguen sorprenderme y que cuando ocurren me arrancan una sonrisa.
De repente, recuperas una conversación con una amiga que hace tiempo quedó pendiente. Una interesante conversación sobre proyectos llenos de ilusión. Al ratito y como por arte de magia recibes mensajes de alguien especial. Mientras paseas siguiendo lo que te dice tu corazón, ves un nombre que te recuerda a alguien mágico. En ese paseo, te dejas llevar, sientes como una intensa fuerza te lleva hacia un sitio en concreto. Caminas hacia allí, entras, respiras, deseas y soplas. Te quedas un rato reflexionando en silencio, contemplando una maravillosa puesta de sol. 
Al leer el libro que has elegido para esos días, ves una conexión con tu vida. Una coincidencia más. La historia te absorbe mientras el sol calienta tu piel desnuda y el murmullo de las olas se convierte en la banda sonora de la misma. 
Decides anotar frases, ideas, sensaciones, recuerdos, palabras... releer notas que hace tiempo, un buen amigo escribió para tí. Todo esto va formando parte de mi vida, de mis recuerdos. 
Ahora, mientras me enfrento a la página en blanco, cierro los ojos y veo una mirada dulce y risueña. Recuerdo la conversación que mantuve con la pareja que recogí con mi coche en medio de la nada, deseo que el futuro les sorprenda con sus sueños cumplidos. 
Releo las páginas repletas de notas de lo que han sido estos dos días, sonrío, recuerdo, deseo y soplo. 


"La verdad es el arma más poderosa que existe y sus efectos son retroactivos".



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