sábado, 20 de octubre de 2018

Ideas inconexas

Hay días en los que a mi cabeza no hay quien la pueda parar. Ni tan siquiera el intento por sumergir las ideas durante un buen rato, proporciona el resultado que esperaba. Ideas y más ideas se pasean por mi interior. Van y vienen. Se conectan como si de repente fueran a transformarse en un mensaje. Pero de repente, se desconectan. 
Miedos. Nervios.
Mariposas que revolotean. 
Miradas que hablan sin necesidad de palabras.
Decides desprenderte de esa pesada coraza protectora, porque, de pronto ocurre algo que te hace recordar que vida no hay más que una y no sabemos cuanto va a durar. 
Todo cambia en un segundo. 
La soledad se vuelve compañía. La tristeza torna alegría. 
El círculo de la amistad, fuente de energía positiva, comienza a emitir con gran intensidad para conseguir dar un giro a lo inesperado. 
Lágrimas silenciosas. Sonrisas sinceras. Abrazos de corazón. 
Dicen que lo que deseas y lanzas al universo, tiene su respuesta.
Es hora de desear con mucha fuerza. Es hora de vibrar de forma armónica.







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