martes, 13 de marzo de 2018

Soligamia compartida

Con el paso de los meses me he ido reafirmando en una decisión que tomé hace bastante tiempo. Soy una persona sociable y abierta, o al menos de esa forma me han definido en numerosas ocasiones. Pero desde que sentí que mi corazón se rompía en mil pedazos, decidí ir cerrándome al mundo exterior y refugiarme en mi interior. 
Últimamente me he ido observando; estoy analizando mi forma de relacionarme con la gente que me rodea y he llegado a la conclusión de que me he vuelto hermética. No permito que nada ni nadie me traspase. Es una forma de autoprotección. 
Por supuesto, que esto no quiere decir que no me relacione con nadie. Mi vida sigue en todas sus áreas. Para nada se ha detenido. Incluso ha mejorado. Lo único que ha cambiado es que me he hecho consciente de que la herida era muchísimo más profunda de lo que se podía ver en el exterior. Y, por lo tanto el proceso de sanación requiere de más tiempo. Pero el silencio y la introspección eran y son muy necesarias. 
No soy de ese tipo de personas que arregla los rotos con parches. Normalmente, los parches, se acaban cayendo; y el remiendo, no pasa de ser una solución temporal. 
Mi decisión es el vivir una soligamia compartida, con aquell@s que forman parte de mi vida, de mi viaje por este plano. 
La herida se cerrará, pues todas lo hacen. Mi mundo sigue girando; nuevos caminos se abren ante mí. Mi vida no se detiene. Proyectos, sueños, ilusiones, se van creando desde lo más profundo de mi ser. 



"Lo único imposible, es aquello que no intentas"

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