Siempre me han gustado los atardeceres, pero en esta época del año, creo que tienen algo especial. Los días se acortan, la luz se va apagando poco a poco, mientras el sol se va escondiendo tras la Sierra de Tramuntana. Un poquito más tarde se acabará fundiendo con el mar. Los colores se hacen más intensos en este momento del día. Los verdes y marrones del campo cobran fuerza. Se puede sentir la magia de la naturaleza al salir a pasear. Quizás, a estas horas, la vida, a simple vista, invisible comience a despertar entre los árboles.
Seres mágicos inician su actividad, justo en el momento en el que la luz del sol se apaga. La luna toma el relevo. Y su energía empieza a sentirse a nuestro alrededor. Por delante unas intensas horas, supongo que de frenética actividad, porque el amanecer llega enseguida, dando paso a un nuevo ciclo. Amaneceres, atardeceres...
" Com es un día, just a punt d'acabar? (Alpinistes Samurais, Antònia Font)"
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