La otra noche, mientras conducíamos de vuelta a casa, la luna creciente brillaba en el cielo acompañada de las estrellas.
Silencio. Oscuridad.
Nadie en la carretera. Nadie en las calles de los pueblos por los que vamos pasando.
Y de repente, sin esperarlo, un gato negro atraviesa la carretera de forma tranquila. Nos mira y sigue su camino.
Nosotr@s continuamos el nuestro. Y al cabo de un rato, casi cuando llegábamos a nuestro destino. Otro gato negro, aparece en nuestra ruta, intensa y breve mirada, para después perderse en la oscuridad de la noche.
Curiosas apariciones en la noche. Interesantes sensaciones.

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