jueves, 25 de mayo de 2017

Misteriosas desapariciones

A lo largo del año hay algunos momentos clave en los que pienso que much@s de nosotr@s podemos estresarnos. Se trata de esos días en los que nos toca hacer el cambio de ropa de verano a invierno y viceversa. Mantas, edredones, colchas, abrigos, jerséis y demás prendas de vestir se amontonan en distintos lugares de la casa, hasta que poco a poco van ocupando su debido lugar. Puede parecer que nos encontramos ante un tema banal, pero creo que junto con el de la misteriosa desaparición de los calcetines en la lavadora, constituyen algunos de los momentos más críticos en la organización de un hogar. La lavadora, ese inocente aparato electrodoméstico, es uno de los agujeros negros que existen en nuestras casas. A la hora de hacer la colada, sabes lo que introduces. Pero no sabes si al final del programa elegido saldrán una por una las piezas que previamente habías ido depositando en su interior. 
En este caminar mío por la vida, he descubierto otros agujeros negros en la casa. Uno de ellos, es el cajón de la ropa interior. Un buen día, buscas algo y no lo encuentras. Como tienes prisa, porque llegas tarde, no pierdes tiempo en buscar esa pieza con detenimiento. Pero... llega un día, en el que decides poner orden en ese cajón "de...sastre". Tienes tiempo y te pones manos a la obra. Colores, formas y texturas, comienzan a encontrar su sitio. Es el momento en el cual encontrarás el eslabón perdido. O al menos eso piensas tú. Clasificas, ordenas, colocas. Todo. Está todo... ¿Todo?... salvo aquello que andabas buscando. Vacías de nuevo el cajón. Sacas lo que previamente, estaba en su interior perfectamente ordenado. Compruebas que no exista un doble fondo, como pasa en las películas o en los libros de misterio. Y, no. Tu vida, aunque interesante, no es la de un o una doble agente de los servicios secretos. Pacientemente, vuelves a colocar cada cosa en su sitio. Aprovechas para hacer una última revisión y cerciorarte de que efectivamente eso que andabas buscando no está allí. Sencillamente... ha desaparecido. Perfecto, tu casa, acaba de convertirse en un caso objeto de estudio. Has localizado dos agujeros negros en los que la materia desaparece, se teletransporta a otra dimensión. Quizás si te pones en contacto con la NASA, o con la Agencia Europea Espacial, les pueda resultar de interés.
Bueno... eso... o  tan solo me queda recurrir al remedio que usaba mi abuela.

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