Algunos días tengo la sensación de que me falta el aire para respirar. En esos momentos, y a pesar de que salir a correr, no es una de las cosas que más me emocione hacer en este mundo, es lo que realmente me apetece. Cualquier espacio en el que me encuentre me resulta pequeño.
Es una sensación de ahogo, de presión, de nerviosismo...Pero al contrario que hace unos meses, ahora esta sensación es buena. Tengo identificado el origen de la misma. Se me genera por un exceso de energía en mi interior. Un exceso de energía vital. Ahora, necesito canalizar esa energía, ya sea nadando, corriendo, saltando, bailando, e incluso escribiendo. Esta energía es generada por mis sentimientos, por mis sensaciones. Ayer, sin ir más lejos, me dijeron que yo, soy sentimiento. Esto es cierto, siempre ha sido así. Y sí, en alguna época de mi vida, la he controlado, eso no ha sido bueno para mí. Porque al final, si lucho contra lo que no soy, acabo cometiendo un error muy grande. Me transformo en alguien gris y triste y yo... no soy así.
Ahora y después de un tiempo, consigo canalizar toda esa energía y transformarla en algo mayor, en algo que me permite sentirme más fuerte, más segura y que a la vez me permite mostrarme como soy.
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