sábado, 26 de noviembre de 2016

Vivir es sentir

Llevo un tiempo pensando en la importancia de vivir cada segundo,  de vivir cada día como si fuera el último. Como sino fuera a haber un mañana. Después de leerme el último libro de Albert Espinosa (el cual voy a releer) es cuando esta idea ha tomado más fuerza en mi mente. 
He conseguido liberar mi mente y mi corazón de todas las emociones negativas. Ha sido un proceso lento y complicado, porque cuando alguien a quien amas, alguien por quien darías la vida, te hace daño, dentro de tí se genera mucho dolor, impotencia, rabia... Sientes que quieres morirte. Lo único que quieres es desaparecer. 
Luego, a medida que pasa el tiempo, te vas haciendo consciente de que eso no es bueno. De que eso no es lo que toca. Lo cierto es que no nos enseñan a perder. Nadie nos prepara para afrontar las pérdidas, ya sea por la ruptura de una relación, por la muerte de alguien cercano...Llegados a este punto, y con la perspectiva que me da lo vivido, me doy cuenta de que todas las pérdidas nos aportan enseñanzas. Todas las pérdidas, se convierten en ganancias. De todo lo que nos ocurre debemos extraer lo positivo.
Ahora, cuando me despierto cada mañana, lo hago con una sonrisa, dando gracias porque tengo la oportunidad de vivir un nuevo día. De poder disfrutar de todo aquello que en este instante de mi vida, considero un regalo de vida. Por supuesto que tengo momentos de bajón, momentos de tristeza, momentos en los que las lágrimas inundan mis ojos y no consigo pararlas. Pero luego, cuando lo consigo, me doy cuenta que vivir es simplemente eso. Vivir es sentir. Y ahora, me permito sentir de nuevo. No me importa llorar, no me importa bajar la guardia y mostrar mis debilidades y mis miedos. Porque soy humana. Porque estoy viva y porque no tengo que demostrar ni justificarme ante nadie de como vivo mi vida. 
Río, lloro, grito, susurro, hablo, me callo, digo lo que pienso y lo que siento. 
En definitiva, SIENTO, VIVO. 
DISFRUTO CADA MOMENTO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario