Me cuesta escuchar y leer las noticias a diario y no indignarme.
Me cuesta no hacerme preguntas sobre las posibles formas de gestionar los recursos públicos.
Me cuesta dejar de lado la manipulación mediática de la que somos objeto.
Me cuesta no cabrearme al ver que nuestr@s polític@s no lo pueden hacer peor (gobierno y oposición).
Me cuesta no cabrearme al ver que el FMI, propone medidas que al cabo de unos meses dirán que no eran las más adecuadas.
Me cuesta seguir buscando trabajo a diario.
Me cuesta no ser crítica con el sistema.
Me cuesta ver como se pierden derechos sociales y fundamentales.
Me cuesta...
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