Si a cualquiera de nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, o familiares, que se vieron obligad@s a emigrar en la época de la postguerra, les dijéramos que se trató de simplemente de movilidad geográfica, ¿qué nos responderían?.
Irte a buscar trabajo, fuera de tu tierra, lejos de tu familia, de tus amig@s, aunque lo hagas convencid@ de que es lo que debes hacer, es duro. Es una decisión difícil.
Así que, hacerlo obligad@ porque en tu comunidad autónoma, en tu país, a pesar de tu experiencia laboral y/o formación no encuentras trabajo, no me parece un motivo para "echar las campanas al vuelo". Frivolizar respecto a este tema me parece patético.
Para mí, la movilidad geográfica nunca ha supuesto un problema. Al contrario, me motiva. Pero, no para todo el mundo es sencillo el dar este paso; así que, por favor, no utilicen la emigración como un argumento para tapar su incapacidad de dar soluciones, de proponer iniciativas motivadoras e ilusionantes. Su incapacidad de darle la vuelta a la situación actual. Su incapacidad de sacarnos de esta crisis.
Berlín, China, eran dos de los destinos, de dos jóvenes, que habían decidido movilizarse geográficamente. Lo oí la semana pasada, mientras hacía la compra en el mercado. Jóvenes que se van lejos de sus familias, de sus amig@s, como hace años hicieron muchos de nuestr@s antepasad@s. Antes se llamaba emigración, ahora movilidad geográfica.
Mientras recojo estas ideas, me surgen más preguntas. En el hipotético caso de que un gran número de personas se vayan, nos vayamos a un determinado país, ¿hablará nuestro gobierno de "efecto llamada"?. ¿Qué opinaría si el gobierno de ese país, así lo hiciera?.
Y sí ¿se planteara el que se nos negara la tarjeta sanitaria?, ¿y el derecho a la educación?, ¿y a una vivienda digna?...
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