martes, 9 de junio de 2020

Un día extraño

Llevas varias noches en las que conciliar el sueño te resulta complicado. Martes. La primavera va y viene. El verano parece asomar por el resquicio de la puerta. Los días raros se suceden uno tras otro. Son muchos ya. La nueva rutina empieza a pesar. No te gusta. Tampoco se puede decir que la anterior si que te gustara. Lo cierto es que las rutinas nunca han sido de tu agrado.
Día extraño. Día triste. Revisas las noticias y nada nuevo: reproches, muertes, suposiciones, instigaciones, críticas... Ese rayo de luz que al principio de esta situación creías que podría iluminar a la sociedad y guiarla hacia un cambio de paradigma, brilla con muy poca intensidad porque parece que nadie lo ve; o tal vez, nadie lo quiere mirar porque resulta más sencillo caminar en la penumbra; y seguir caminando por la senda marcada. 
Y de repente, lees una frase. Tu corazón da un vuelco. Las lágrimas inundan tus ojos. Recuerdos que llegan a tu mente, canciones, entrevistas, conciertos, sueños... decisiones. Te has ido. La vida en este plano se ha terminado para tí. Creo firmemente en que allá donde vayas llevarás tu energía y tu positividad. Una estrella más brillará desde hoy en el firmamento. La vida es así, viene y se va. Cómo bien decías: vivir es urgente. Aprovechar cada minuto, cada segundo. Pasar por este plano haciéndolo lo mejor posible. Aportando tu grano de arena. Iluminando. Intentando ser mejor persona cada día. La oscuridad te envolverá en ocasiones. La tristeza te inundará. Tropezarás con una o varias piedras. 
En este día que empezó extraño, las ideas fluyen de la misma forma. No consigues ordenarlas, ni darles forma; y tampoco te apetece. Decides dejarlas así, sin orden, sin conexión. Libres. Te calzas tus zapatillas y sales a caminar. 

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