martes, 4 de julio de 2017

Con aroma a café


Desde niña siempre me ha encantado el aroma a café. Coger los granos de café, acercarlos a la nariz y dejar que su aroma me inundara. Masticarlos, saborearlos. Permitirme el lujo de fundirme con su fuerza. Ese olor a café recién molido. Un aroma de mi niñez.
Y poco a poco, ves como pasan los años y vas tomando consciencia de todas las cosas que giran en torno a un café. Tertulias eternas al finalizar reuniones familiares. Noches de vigilia preparando exámenes. Largas charlas con amig@s para contar confidencias, miedos, alegrías, ilusiones, sueños...Primeras citas. Momentos especiales. Y todo ello, bañado con un aroma común. Con aroma a café.


No hay comentarios:

Publicar un comentario