Camino por la calle de cualquier ciudad y a mi alrededor veo muchas historias diferentes. Historias de personas que quizá no crucen nunca ni media palabra. Veo a madres con sus niñ@s; veo abuel@s que llevan a sus niet@s al colegio, o les recogen para llevarles a casa; veo estudiantes que piensan en sus exámenes, en su futuro; personas de muchas nacionalidades, que han abandonado su tierra, a sus familias por seguir un sueño. Todo son historias y todas son importantes.
Todo son prisas; prisas por llegar a tiempo a los sitios; prisas por ser los primeros, prisas por miedo a que me pregunten, me pidan o se metan en mi vida.
Estamos en el tiempo del "yo". "Yo" soy lo primero, yo tengo que ser el mejor, yo tengo que conseguir lo mejor... pero estamos sol@s.
¿Nunca te has sentido sol@ en el metro?. ¿Y en el aeropuerto, mientras esperas a que salga tu avión?. Sol@s en una gran ciudad. Estas rodeado de gente, pero... te sientes sl@.
!Qué sensación!.¿Te gusta?.
Me gusta observar a la gentes, me gusta imaginar lo que piensan: "no puedo más, tengo que cortar con todo, empezar en otro sitio, esta situación me agobia...".Lo mismo pasa en tu bloque de pisos, en tu escalera. Tantas familias juntas, tanta gente distinta viviendo en un espacio tan pequeño y nadie sabe nada de nadie. Nadie se atreve a preguntar; nadie se atreve a decir nada, "nadie conoce a nadie".
¿Has pensado que pasaría si un buen día esto cambiara?. ¿Si un buen día nos empezáramos a mirar de forma diferente?. Si por una vez, una sonrisa apareciera en nuestra cara?. ¿No sería todo distinto?.
Hace mucho tiempo, yo caminaba por el centro de una ciudad, y me encontré al mismo hombre pidiendo en la misma acera. Le veía todas las semanas un par de veces, así que ya nos conocíamos; independientemente de que le diera o no una moneda, él me sonreía y yo a él. Pero... aquel día fue especial; yo, le dí una moneda, él me sonrió; a mí se me iluminó la cara y le devolví la sonrisa, y él dijo algo bonito que consiguió alegrarme más el día.
Cuesta tan poco que te hagan feliz, cuesta tan poco el hacer felices a los demás... entonces, porqué nos resistimos a intentarlo?.
Piénsalo, miles de historias diferentes, pero miles de historias que pueden coincidir cuando menos te lo esperas.
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