Sábado de mayo, gris, lluvioso. Después de una semana ligeramente agotadora y baja de fuerzas y defensas, debido a un catarro primaveral; hoy, me he despertado ligeramente diferente. He dado un pequeño paso más en mi proceso de crecimiento personal, he tomado alguna que otra decisión importante en este momento de mi vida; y además parece que las ideas vuelven a mi cabeza, dispuestas a ordenarse y convertirse en algún que otro proyecto.
Conversaciones interesantes, en buena compañía, en un espacio agradable. Reflexionando sobre temas de actualidad y aprovechando a observar comportamientos.
Después, me siento a escribir, en el sofá, con mi hijo apoyado en mi hombro y el que hoy, me ha dicho en varias ocasiones que me quiere mucho, y que soy especial. No puedo pedir más en un día como hoy. Me voy llenando de optimismo, me voy llenando de ganas de hacer cosas y de seguir adelante con mis sueños. Pasos hacia adelante, pasos firmes y seguros, quizás un poco lentos, pero es mi ritmo y el resultado es positivo. Nunca me ha gustado correr, pero tampoco quedarme quieta y estancada. Y ahora no es diferente. Yo, no he cambiado; pero si que durante estos últimos meses, he ido mejorando, creciendo, madurando, aprendiendo y a la vez enseñando. Sentimientos, sensaciones, intuiciones, ideas, reflexiones, conversaciones en un sábado gris y lluvioso de mayo.